Aliyot Shemot Ki Tisá
Shabat Paráh
Lectura Mediante Robot
-
Shemot - Éxodo- Capítulo 31: 11
al 34:35
y Yejezkel 36:16-38
Por Eliyahu BaYona Ben Yossef, Director
Shalom Haverim Org. New
York
Aliyot es el plural hebreo de Aliá o
Aliyá que significa "subir". Cada vez
que una persona - Olé- sube a la Bimá
debe recitar la Brajá -Bendición- antes
de comenzar el Baal Koréh -בעל קורא -
la Lectura y al cerrar la misma. Esto se
hace cada vez que el Baal Koréh lee la
Porción -Parashá- correspondiente.
El Maftir es la última persona que se
llama a la Bimá y es invitada a leer la
porción de la Haftará -Lectura de
los Profetas-
Esta es la Brajá de la Lectura de la Toráh:
Barejú et Adonai
hamevoraj. |
Baruj Adonay
hamevoraj le'olam va'ed. |
Baruj atáh Adonay
Eloheynu melej ha'olam, asher
bajar banu mikol-ha'amim,
venatán lanu et-torató. |
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LECTURA DE LA HAFTARÁ -
Iejeskel 36:16-38
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Baruj atáh Adonay
jabóker batoráh uveMoshé avdó
uveYisra'el amó uvinvi'ey
ja'emet vatsédek. |
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Aneni Adonay
aneni veyed'ú ha'am hazéh
ki-atáh Adonay ha'Elohim ve'atáh
hasibota et-libam ajoranit. |
Vatipol
esh-Adonay vatojal et-ha'olah
ve'et-ha'etsim ve'et-ha'avanim
ve'et-he'afar ve'et-hamáyim
asher-bate'aláh lijejah. |
Vayar kol-ha'am
vayiplú al-pneyhem vayomerú
Adonay hu ha'Elohim Adonay hu
ha'Elohim. |
|
Ne'eman, atah ju
Adonay Eloheynu, vene'emanim
devareyja, vedavar ejad
midvareyja ajor lo-yashuv
reykam, ki El melej ne'eman
verajaman atah. |
Baruj atáh Adonay, ha'El
jane'eman bekol-devarav.
-Amen |
Rajem al-Tsiyon,
ki ji beyt jayeynu, vel'aluvat
nefesh toshia bimjeraj
veyameynu. |
Baruj atáh Adonay, mesame'aj
Tsiyon bevaneyj. |
Samejenu, Adonay
Eloheynu, be'Eliyahu janavi
avdeja, uvmaljut beyt David
meshijeja. Bimjeraj yavo veyagel
libenu, |
al kis'o lo
yeshev zar, velo yinjalu od
ajerim et kevodo, ki veshem
kodsheja nishbata lo, shelo
yicbej nero le'olam va'ed. |
Baruj atáh Adonay, magén David. |
EN ESPAÑOL
¡Bendecid al Eterno, el Bendito! |
Bendito es el Eterno, el Bendito para siempre. |
Bendito seas Tu, oh Eterno nuestro Dios, Rey del
universo que nos elegiste entre
todos los pueblos y nos diste Tu
Toráh, Bendito seas, oh Eterno,
que nos concediste la Toráh. |
Bendito seas, oh Eterno, que nos concediste la
Toráh. AMEN |
|
Cuando formes el censo de los hijos de Israel, de
aquéllos que han de ser
empadronados, y cada uno pagará
el rescate de su vida al Eterno
cuando fueren empadronados, para
que no haya en ellos mortandad al contarlos. |
Esto es lo que ha de dar todo aquél que fuere
incluido entre los
empadronados: la mitad de un siclo, conforme al siclo de santidad -veinte guerá
(monedas) son un siclo-; medio
siclo por ofrenda apartada para
el Eterno. |
Todo aquél que fuere incluido entre los empadronados,
de edad de veinte años en
adelante, dará la ofrenda
apartada para el Eterno. |
El rico no aumentará ni el pobre disminuirá de la
mitad de un siclo, para dar la
ofrenda apartada para el Eterno
a fin de hacer expiación por
vuestras almas. |
Y tomarás el dinero de la expiación de parte de los
hijos de Israel, y lo emplearás
en el servicio de la tienda de
asignación; y servirá a los
hijos de Israel como memorial
delante del Eterno, para hacer
expiación por vuestras almas. |
Y habló el Eterno a Moisés, diciendo: |
Y harás un lavatorio de cobre con su base de cobre
para lavarse, y lo colocarás
entre la tienda de asignación y
el altar; y pondrás agua en él. |
Y lavarán Aarón y sus hijos en el sus manos y sus
pies. |
Y habló el Eterno a Moisés, diciendo: |
Y tú toma para ti de las especias principales: de
mirra pura, quinientos siclos y
de cinamomo aromático, la mitad
de esto, es decir, doscientos
cincuenta; y de canela
aromática, doscientos cincuenta; |
y de casia, quinientos siclos, según el siclo de
santidad; y de aceite de oliva,
un hin; |
y harás de esto el aceite de la santa unción;
ungüento mezclado, obra de
perfumista; aceite de la unción
santa será. |
Y ungirás con él la tienda de asignación, y el arca
del testimonio, |
y la mesa con todos sus utensilios, y el candelabro
con sus utensilios, y el altar
del incienso, |
y el altar del holocausto con todos sus utensilios, y
el lavatorio con su base. |
Así los santificarás, y serán cosas santísimas; todo
el que los tocare será
santificado. |
Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los
santificarás para que me sirvan
como sacerdotes. |
Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este
aceite de la unción santa, éste
será para Mí por vuestras
generaciones. |
Sobre carne de un hombre cualquiera no deberá ser
untado, ni conforme a su
composición habéis de hacer otro
semejante; santo es y lo
tendréis por santo. |
Cualquiera que compusiere otro semejante o que
pusiere de éste sobre persona
extraña (al sacerdocio), será
segregado de entre su pueblo. |
Y dijo el Eterno a Moisés: Toma para ti estas
especias: estoraque y clavo de
olor y gálbano aromático, y dos
especias más, e incienso puro;
de todo en igual cantidad; |
Y harás de esto incienso, una mezcla aromática, obra de perfumista, bien
mezclada, pura y santa. |
Y molerás parte de ella pulverizándola, y pondrás de
ella delante del testimonio,
dentro de la tienda de
asignación donde Yo me
encontraré contigo en tiempo
señalado; cosa santísima será
para vosotros. |
Y conforme a la composición de esta mezcla aromática
que harás, no habéis de hacer
otra alguna para vuestro uso;
cosa santa la considerarás para
el Eterno. |
Cualquiera que hiciere otro semejante para olerlo,
será segregado de entre su
pueblo. |
Y el Eterno habló a Moisés, diciendo: |
Mira que Yo he llamado por su nombre (he elegido) a Betzalel, hijo de Urí, hijo de
Jur, de la tribu de Judá. |
Y le he llenado del espíritu de Dios en cuanto a
sabiduría e inteligencia y
ciencia para toda clase de obra, |
para hacer proyectos a fin de ejecutar obras en oro y
en plata y en cobre; |
y para tallar y grabar en piedras y engastarlas, y
para labrar maderas, y para
trabajar en cualquier clase de
obra. |
Y he aquí que Yo he designado juntamente con él a
Aholiav, hijo de Ajisamaj, de la
tribu de Dan; y en el corazón de
todo sabio puse ciencia para que
haga todo lo que te tengo
ordenado: |
la tienda de asignación, y el arca del testimonio con
el propiciatorio que estará
sobre ella, y todos los
utensilios de la tienda, |
y la mesa con sus utensilios, y el candelabro puro
con todos sus utensilios, y el
altar del incienso, |
y el altar del holocausto con todos sus utensilios, y
el lavatorio con su base; |
y las vestiduras para el oficio, y las vestiduras de
santidad de Aarón, el sacerdote,
y las vestiduras de sus hijos
para las funciones sacerdotales; |
y las vestiduras para el oficio, y las vestiduras de
santidad de Aarón, el sacerdote,
y las vestiduras de sus hijos
para las funciones sacerdotales; |
y el aceite de la unción, y la mezcla aromática de
especias para el santuario;
conforme a todo lo que te tengo
ordenado, lo han de hacer. |
Y habló el Eterno a Moisés, diciendo: |
Y tú hablarás a los hijos de Israel diciendo:
Ciertamente guardaréis mis
sábados, porque esto es una
señal entre Mí y vosotros en
todas vuestras generaciones,
para que sepáis que Yo soy el
Eterno que os santifica. |
Y guardareis el sábado, porque santidad es para vosotros; el que lo profanare
será muerto ciertamente, pues
todo aquél que hiciere trabajo
alguno en él, esa alma será
segregada de entre su pueblo. |
Seis días se trabajará, pero el día séptimo será
sábado de descanso, santidad
para el Eterno; todo aquél que
hiciere obra alguna en el día
del sábado, será muerto
ciertamente. |
Y los hijos de Israel guardarán el sábado,
observándolo en todas sus
generaciones, por pacto
perpetuo. |
Entre Mí y los hijos de Israel esta es una señal
perpetua; porque en seis días
hizo el Eterno los cielos y la
tierra, mas en el séptimo día
descansó y reposó. |
|
Y vio el pueblo que Moisés tardaba mucho en bajar del
monte, y se reunió el pueblo
junto a Aarón, y le dijeron:
Levántate y haz para nosotros
dioses que vayan delante de
nosotros, porque a este Moisés,
el varón que nos hizo subir de
la tierra de Egipto, no sabemos
que le haya ocurido |
Y les dijo Aarón: Quitad los aros que hay en las
orejas de vuestras mujeres y de
vuestros hijos y de vuestras
hijas, y traédmelos. |
Y se quitó todo el pueblo los aros de oro que tenían
en sus orejas, y (los) trajeron
a Aaron. |
Y él los tomó de sus manos y los fundió en un molde,
e hizo un becerro de fundición;
y ellos dijeron: ¡éstos son tus
dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra
de Egipto! |
Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante de él
(becerro), e hizo pregonar Aarón
diciendo: ¡Fiesta para el Eterno será
mañana! |
Y madrugaron al día siguiente y ofrecieron
holocaustos y presentaron
sacrificios de paces. Y se sentó
el pueblo a comer y a beber, y
después se levantaron a jugar
(entregarse a la orgía). |
Y el Eterno habló a Moisés: ¡Ve, desciende, porque se
ha corrompido tu pueblo, el que
sacaste de la tierra de Egipto! |
Se ha apartado pronto del camino que Yo les había
prescrito; han hecho para ellos
un becerro fundido y se han
postrado ante él y le han
ofrecido sacrificios, y han
dicho: "¡Estos son tus dioses,
oh Israel, que te han hecho
subir de la tierra de Egipto! " |
Y dijo el Eterno a Moisés: Yo he observado a este
pueblo, y he aquí que es pueblo
de dura cerviz. |
Y ahora déjame para que se encienda mi ira contra
ellos, y los consumiré; y Yo
haré de ti una nación grande. |
* Y suplicó Moisés a la
faz del Eterno, su Dios, y dijo:
¿Por qué, oh Eterno, ha de
encenderse tu ira contra tu
pueblo, que Tú sacaste de la
tierra de Egipto con gran
fortaleza y con poder fuerte? |
¿Por qué han de hablar los egipcios diciendo: "Con
mala intención los sacó para
matarlos en las montañas, y para
destruirlos de sobre la faz de
la tierra?" ¡Vuelve del furor de
tu ira, y arrepiéntete de este
mal pensamiento contra tu
pueblo! |
Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos
tuyos, a quienes por Ti mismo
juraste, y les dijiste:
"Multiplicaré vuestra
descendencia como las estrellas
del cielo; y toda esta tierra
que Yo dije, la daré a vuestra
descendencia, y ellos la
heredarán |
Y se arrepintió el Eterno del mal que había dicho que
haría a su pueblo. |
Y Moisés se volvió y bajó del monte, con las dos
tablas del testimonio en su
mano; tablas escritas por ambos
lados; de la una y de la otra
parte estaban escritas. |
Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era
escritura de Dios, grabada sobre
las tablas. |
Y oyo Josué (Yehoshúa) la voz del pueblo que gritaba,
y dijo a Moisés: ¡Voz de guerra
hay en el campamento! |
Y dijo: No son gritos de vencedores, ni son gritos de
vencidos, voz de aflicción oigo
yo. |
Y sucedió que cuando se acercó al campamento y vio el becerro y las danzas, se encendió la ira de
Moisés y arrojó de sus manos las
tablas, y las quebró al pie del
monte. |
Y tomó el becerro que habían hecho y lo quemó en
fuego y lo molió hasta reducirlo
a polvo, el cual esparció sobre
la superficie de las aguas, e
hizo que los hijos de Israel las
bebiesen. |
Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te hizo este pueblo para
que hayas traído sobre él tan
gran pecado? |
Y dijo Aarón: No se encienda la ira de mi señor; tú
conoces a este pueblo y sabes
que es propenso al mal. |
Y ellos me dijeron: ¿Haznos dioses que vayan delante
de nosotros; que en cuanto a
este Moisés, el varón que nos
hizo subir de la tierra de
Egipto, no sabemos qué se haya
hecho de él". |
Y yo les dije: "¿Quién tiene oro? "Y ellos se lo
quitaron y me lo dieron, y yo lo
arrojé en el fuego y salió este
becerro. |
Y vio Moisés que la falta del pueblo estaba
descubierta, pues la había
descubierto Aarón para servir de
infamia entre sus contrarios. |
Y se puso Moisés a la entrada del campamento, y dijo:
¡Quien tema al Eterno, venga
conmigo! Y se le reunieron
todos los hijos de Leví. |
Y les dijo: Así dijo el Eterno, Dios de Israel:
"Poned cada cual su espada sobre
su muslo y pasad, y volved a
pasar de puerta en puerta por
entre el campamento y matad,
aunque sea cada uno a su
hermano, y cada uno a su
compañero, y cada uno a su
pariente. |
Y lo hicieron así los hijos de Leví conforme al dicho
de Moisés; y cayeron del pueblo
en aquel día como tres mil
hombres. |
Y dijo Moisés: Consagraos hoy al Eterno, cada uno por su mismo hijo, y por su
hermano, para que El os dé
hoy su bendición. |
Y aconteció al día siguiente, que dijo Moisés al
pueblo: Vosotros habéis cometido
un gran pecado. í' ahora pues,
yo subiré a donde está el
Eterno; quizá podré conseguir la
expiación por vuestro pecado. |
Y volvió Moisés al Eterno y dijo: Te ruego: Pecó este
pueblo gran pecado, e hizo para
sí dioses de oro. |
Y ahora, si perdonares su pecado (está bien), mas si
no, bórrame a mí, te lo ruego,
de tu libro que has escrito. |
Y dijo el Eterno a Moisés: Al que haya pecado contra
Mí, a ése borraré de mi libro. |
Y ahora ve, conduce al pueblo al lugar del que te
dije: "he aquí que el ángel del Eterno irá ante
ti"; mas en el día de mi
visitación, les castigaré por
una parte de este pecado. |
E hirió el Eterno al pueblo por lo que habían hecho
con el becerro que hizo
Aarón. |
Y habló el Eterno a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y
el pueblo que hiciste subir de
la tierra de Egipto, a la tierra
que juré a Abraham, a Isaac y a
Jacob, diciendo: "A tu
descendencia se la daré". |
(él os llevará) a la tierra que mana leche y miel, ya
que no subiré en medio de ti
porque eres un pueblo de dura
cerviz, no sea que Yo te consuma
en el camino. |
Y cuando el pueblo oyó esta mala nueva hizo duelo, y
ninguno se puso su ornamento
sobre sí. |
Y dijo el Eterno a Moisés: Di a los hijos de Israel:
"Vosotros sois un pueblo de dura
cerviz; si por un momento
subiese en medio de ti, te
consumiría". Y ahora pues,
despójate de tu ornamento, pues
Yo sé lo que he de hacerte a ti. |
Y los hijos de Israel se despojaron de sus ornamentos
desde el monte de Horev. |
Y Moisés tomo la tienda y la plantó fuera del
campamento, lejos del
campamento, y la llamó tienda de
asignación, y sucedía que todo
aquél que requería al Eterno,
salía a la tienda de asignación
que estaba fuera del campamento. |
Y era costumbre, siempre que salía Moisés hacia la
tienda, que se levantara todo el
pueblo y estuviera en pie cada
cual a la entrada de su tienda,
y seguían todos con la vista a
Moisés hasta que entraba en la
tienda. |
Y sucedía que cuando entraba Moisés en la tienda,
bajaba la columna de nube y
permanecía a la entrada de la
tienda, mientras (el Eterno)
hablaba con Moisés. |
Y todo el pueblo veía la columna de nube permanecer a
la entrada de la tienda. Y se
levantaba todo el pueblo, cada
uno a la puerta de su tienda, y
se postraba. |
Y el Eterno hablaba con Moisés cara a cara, como
suele hablar un hombre a su
compañero. Y se volvía (Moisés)
al campamento; mas el joven
Josué, su ayudante, hijo de Nun,
era un muchacho que nunca se
apartaba de en medio de la
tienda. |
|
Ahora pues, si es así que he hallado gracia a tus
ojos, te ruego me hagas conocer
tus caminos y sabré de Ti la
recompensa de los que hallan
gracia a tus ojos; y considera
que esta nación es pueblo tuyo. |
Y El respondió: Yo en persona (te) acompañare y te
daré descanso. |
Y él le respondió: Si no vas a andar con nosotros
personalmente, no nos hagas
subir de aquí; |
pues ¿en qué se conocerá que he hallado gracia a tus
ojos, yo y tu pueblo?
Ciertamente en andar Tú con
nosotros, y así seremos
distinguidos, yo y tu pueblo,
más que todos los pueblos que se
hallan sobre la superficie de la
tierra. |
|
Y dijo (Moisés): Te ruego, muéstrame tu gloria. |
Y El dijo: Yo haré que pase toda mi bondad ante tu
vista, y proclamaré el nombre
del Eterno delante de ti (para
enseñarte cómo implorar mi
piedad), y haré merced a quien
Yo haga merced, y usaré de
misericordia con quien Yo use de
misericordia. |
Y dijo (además): Tú no podrás ver mi rostro, porque
el hombre no puede verme y
vivir. |
Y dijo el Eterno: He aquí un lugar junto a Mí, y allí
te pondrás de pie sobre la peña; |
y sucederá que mientras va pasando mi gloria, Yo te
pondré en la hendidura de la
peña, y te cubriré con mi mano
hasta que Yo pase. |
Luego apartaré mi mano para que veas mis espaldas,
mas mi rostro no será visto. |
|
Y estate listo para mañana; y por la mañana subirás
al monte de Sinay, y te
presentarás delante de Mí allí,
sobre la cumbre del monte. |
Mas no suba nadie contigo, ni sea visto hombre alguno
en todo el monte; ni aun el
ganado menor ni el mayor pasten
frente a este monte. |
Y Moisés labró dos tablas de piedra como las
primeras, y por la mañana
madrugó y subió al monte de
Sinay como se lo había ordenado
el Eterno, llevando en su mano
las dos tablas de piedra. |
Y el Eterno descendió en la nube y se estuvo con él
allí, y proclamó (Moisés) el
nombre del Eterno. |
Y pasando el Eterno delante de él, proclamó: Yo, el Eterno, el Eterno,
soy un Dios misericordioso y
piadoso, tardo para la ira y
grande en benevolencia y
verdad, |
que usa de benevolencia con miles (de generaciones);
que perdona la iniquidad, la
transgresión y el pecado (del
que se arrepiente), pero que de
ningún modo absolverá al culpado
que no haga penitencia); que
visita (revisa) la iniquidad e
los padres sobre los hijos,
hasta la tercera y cuarta
generación. |
Y se apresuró Moisés y se inclinó a tierra y se
postró. |
Y dijo: Si yo he hallado gracia a tus ojos, oh
Eterno, ande, te lo ruego, la
divina presencia del Eterno
entre nosotros, puesto que éste
es un pueblo de dura cerviz; así
perdonarás nuestra iniquidad y
nuestro pecado, y nos tendrás
por herencia tuya. |
|
Observa pues para tu provecho ( ¡oh, Israel! ) lo que
te ordeno hoy. He aquí que voy a
desterrar de delante de ti al
emoreo y al cananeo y al hiteo y
al perizeo y al hiveo y al
yevuseo. |
Guárdate de hacer pacto con los moradores de la
tierra adonde vas a entrar, para
que no sean ellos un ardid en
medio de ti; |
sino que derribaréis sus altares y romperéis sus
columnas (idólatras), y
cortaréis sus árboles sagrados. |
Porque no has de postrarte ante ningún otro dios,
puesto que el Eterno es celoso
de su nombre; Dios celoso es. |
No vayas a hacer pacto con los habitantes de aquella
tierra, no suceda que, cuando
erraren para con sus dioses y
sacrificaren a sus dioses, ellos
te convidaren a ti y tú comieres
de sus sacrificios; |
y tomares de sus hijas para tus hijos, y así errarán
sus hijas para con sus dioses y
harán errar a tus hijos tras los
dioses de ellas. |
Dioses de fundición no harás para ti. |
Guardarás la fiesta de los ázimos; siete días comerás
panes ázimos como te he
ordenado, en su tiempo señalado,
en el mes de Aviv (primavera),
porque en el mes de Aviv saliste
de Egipto. |
Mas a todo (macho) de asno que abre la matriz de su
madre, redimirás con cordero, y
si no lo redimieres quebrarás su
cerviz. Todo primogénito de tus
hijos redimirás. Y (cuando
vengan al Templo en las tres
fiestas) ninguno ha de
presentarse ante Mí con las
manos vacías |
Seis días trabajarás y en el séptimo descansarás; aun
en época de labranza y de siega
descansaras. |
Celebrarás también la fiesta de las semanas, esto es, la fiesta de la ofrenda de los dos panes de
las primicias de la siega del
trigo, y la fiesta de la cosecha
(de los productos de la tierra),
fiesta de la ofrenda del
comienzo de la estación |
Tres veces al año se presentarán todos los varones de
tu pueblo ante el Señor, el
Eterno, Dios de Israel. |
Ciertamente Yo desterraré a las naciones de delante
de ti y ensancharé tus términos,
y nadie codiciará tu tierra en
tanto subas a presentarte ante
el Eterno, tu Dios, tres veces
al año. |
No sacrificarás la sangre de mi sacrificio pascual
mientras el pan fermentado se
halle aún en tu casa, ni se
dejará hasta la mañana ninguna
parte del sacrificio de la
fiesta de Pascua. |
Lo primero de las primicias de los frutos de tu
tierra traerás a la casa del
Eterno tu Dios. No cocerás el
cabrito en la leche de su madre. |
|
Y él estuvo allí con el Eterno cuarenta días y
cuarenta noches; pan no comió y
agua no bebió, y escribió sobre
las tablas las palabras del
pacto, los diez mandamientos. |
Y sucedió que cuando bajó Moisés del monte Sinay con
las dos tablas del testimonio
(las que estaban en manos de
Moisés al bajar del monte), no
sabía Moisés que la tez de su
rostro despedía rayos de luz,
con motivo de haber hablado
(Dios) con él. |
Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés,
y he aquí que la tez de su
rostro despedía rayos de luz,
por lo cual temían acercarse a
él. |
Y les llamó Moisés y se volvieron a él Aarón y todos
los príncipes de la
congregación, y Moisés habló con
ellos. |
Y después de esto se acercaron todos los hijos de
Israel; y él les prescribió todo
lo que el Eterno le había dicho
en el monte Sinay. |
|
Y siempre que entraba Moisés (en la tienda) a la
presencia del Eterno para hablar
con El, se quitaba el velo hasta
que salía; y al salir, refería a
los hijos de Israel lo que le
había sido ordenado. |
Y los hijos de Israel miraban el rostro de Moisés y
veían que la tez de su rostro despedía rayos de
luz, y (después de
haberles hablado) volvía Moisés
a poner el velo sobre su rostro,
hasta que entraba (otra vez)
para hablar con El. |
|
Bendito seas Tu oh Eterno nuestro Dios, Rey del
Universo que nos diste (Tu
Torah), la Toráh de la Verdad, e
implantaste en nosotros la Vida
Eterna. |
Bendito seas, oh Eterno, que nos concediste la
Toráh. (TODOS DICEN AMEN) |
LECTURA DE LA HAFTARÁ
Iejeskel 36:16-38
Bendito seas Tú, Eterno Dios nuestro y Rey del
Universo, que escogiste buenos
profetas y te complaciste en sus
palabras, que fueron enunciadas
con verdad. |
Bendito seas Tú, Eterno, que escogiste la Torah, a
Moisés Tu siervo, a Tu pueblo
Israel y a profetas de la verdad
y y de la rectitud. |
|
Y sucedió que pasados ya muchos días, en el tercer
año, vino la palabra del Eterno
a Elías, diciendo: Anda,
muéstrate a Ahab (Ajav), porque
daré lluvia sobre la tierra. |
Y fue Elías para mostrarse a Ahab. Y el hambre era
grave en Samaria. |
Y Ahab llamó a Obadiah, que regía su casa, y Obadiah
temía mucho al Eterno; |
pues cuando Jezabel (Izével) exterminaba a los
profetas del Eterno, Obadiah
tomó a cien profetas y los
escondió, cincuenta en una cueva
y cincuenta en otra, y los
sustentó con pan y agua. |
Y dijo Ahab a Obadiah: Anda por la tierra a todas las
fuentes de aguas y a todos los
torrentes; quizá hallaremos
hierba con que mantengamos la
vida a los caballos y a los
mulos, para que no nos quedemos
privados de bestias. |
Repartieron pues entre sí la tierra para recorrerla;
Ahab fue solo por un camino y
Obadiah fue solo por otro
camino. |
Cuando Obadiah estaba en camino, he aquí que Elías
venía a su encuentro. Y aquél le
reconoció y cayó sobre su rostro
y le dijo: ¿Eres tú, mi señor
Elías? |
Y éste le respondió: Soy yo; anda, di a tu señor:
"Aquí está Elías". |
Y dijo Obadiah: ¿En qué he pecado para que tú quieras
entregar a tu siervo en mano de
Ahab, para que me mate? |
Tan cierto como existe el Eterno, tu Dios, que no
hubo nación o reino a donde no
haya enviado mi señor a
buscarte; y cuando decían "no
está", exigía juramento a aquel
reino o a aquella nación de que
no te podían hallar. |
Y ahora tú dices: ¡Anda, di a tu señor: Aquí está
Elías! |
Va pues a suceder que cuando me aparte de ti, el
espíritu del Eterno te llevará
no sé adónde, de manera que
yendo yo a decírselo a Ahab y no
pudiéndote él hallar, me matará,
y tu siervo teme al Eterno desde
su mocedad. |
Ciertamente le fue contado a mi señor lo que hice
cuando Jezabel mataba a los
profetas del Eterno, cómo
escondí de los profetas del
Eterno cien hombres, cincuenta
en una cueva y cincuenta en
otra, y los sustenté con pan y
agua. |
Y ahora tú me dices: ¡Anda, di a tu señor: aquí está
Elías. Y
él me matará. |
Pero Elías respondió: Tan cierto como existe el
Eterno de las huestes, en cuya
presencia siempre estuve, que
hoy mismo me he de mostrar a él. |
Entonces fue Obahiah al encuentro de Ahab y le dio
aviso; y fue Ahab al encuentro
de Elías. |
Y sucedió luego que viendo Ahab a Elías le dijo:
¿Eres tú el damnificador de
Israel? |
A lo que respondió: Yo no he damnificado a Israel,
sino tú y la casa de tu padre,
por haber dejado los
mandamientos del Eterno y haber
seguido a los bealim (baales). |
Ahora bien, envía y congrégame a todo Israel en el
monte Carmelo, como también a
los cuatrocientos cincuenta
profetas de Baal y a los
cuatrocientos profetas de
Asherah (Astarté), los cuales
comen a la mesa de Jezabel. |
Y Ahab envió (mensajeros) a todos los hijos de
Israel, y congregó a los
profetas en el monte Carmelo. |
Y llegándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta
cuándo vacilaréis entre dos
opiniones? Si el Eterno es el
Dios, seguidle; mas si lo es
Baal, entonces seguidle a él. Mas el pueblo no le respondió palabra. |
Dénsenos pues dos novillos y escojan ellos para sí
uno de los novillos, y
cortándole en trozos pónganlo
sobre la leña, mas no le pongan
fuego. Y yo prepararé el otro
novillo y le colocaré sobre la
leña, mas no le pondré fuego |
E invocaréis vosotros en nombre de vuestro Dios, y yo
invocaré en nombre del Eterno; y
será que el dios que responda
por medio del fuego, éste es el
que es Dios. A lo cual respondió
todo el pueblo: ¡Bien está la
cosa! |
Y dijo Elías a los profetas de Baal: Escoged para
vosotros uno de los novillos y
preparadle primero, porque
vosotros sois los más; e invocad
en nombre de vuestro dios, mas
no le pongáis fuego al
sacrificio. |
Habiendo ellos tomado el novillo que les entregó
Elías, lo prepararon e invocaron
en nombre de Baal desde la
mañana hasta el mediodía,
diciendo: ¡Oh Baal, respóndenos!
Pero no hubo voz ni quien
respondiese; y ellos saltaban
sobre el altar que habían hecho. |
Y aconteció que al mediodía se burló de ellos Elías,
diciendo: ¡Clamad en voz alta,
ya que decís que él es dios; o
está conversando o está
persiguiendo al enemigo, o está
lejos, o quizá está durmiendo y
despertará. |
Y clamaron en alta voz, y según su costumbre se
tajaban con espadas y lancetas,
hasta chorrear la sangre de
ellos. |
Y aconteció, pasado ya el mediodía, que ellos
siguieron profetizando hasta la
hora en que se presenta el
sacrificio de la tarde; mas no
hubo voz, ni quien respondiese
ni quien atendiese. |
Entonces dijo Elías a todo el pueblo: "Acercaos a
mí", y se le acercó todo el
pueblo. En seguida restauró el
altar del Eterno (que había sido
erigido por el rey Saúl) y que
fue derribado (por los
adoradores de Baal). |
Y tomó Elías doce piedras, conforme al número de las
tribus de los hijos de Jacob, el
cual tuvo revelación del Eterno,
que decía: "Israel será tu
nombre". |
Con aquellas piedras edificó un altar en nombre del
Eterno, e hizo alrededor del
altar una zanja con capacidad
para contener dos medidas de
simiente. |
Y puso en orden la leña, y cortando en trozos al
novillo, lo puso encima de la
leña. Y dijo: Llenad cuatro
cántaros de agua y derramadla
sobre el holocausto y sobre la
leña. |
Y dijo: Hacedlo por segunda vez; y lo hicieron por
segunda vez. Y dijo: Hacedlo por
tercera vez; y lo hicieron por
tercera vez. |
Y el agua corría alrededor del altar, y él llenó
también de agua la zanja. |
Y aconteció que habiendo llegado la hora en que se
presenta el sacrificio de la
tarde, el profeta Elías se llegó
al altar y dijo: ¡Oh Eterno,
Dios de Abraham, de Isaac y de
Israel! ¡Hoy mismo sea conocido
que Tú eres Dios de Israel y que
yo soy tu siervo, y que por
orden tuya he hecho todas estas
cosas! |
Respóndeme, oh Eterno,
respóndeme, para que conozca
este pueblo que Tú, el Eterno,
eres el Dios, y así harás tornar
sus corazones que estaban
vueltos hacia atrás. |
Entonces cayó el fuego del
Eterno y consumió el holocausto,
y la leña, y las piedras, y el
polvo, y lamió el agua que
estaba en la zanja. |
Y vio todo el pueblo y cayeron
sobre sus rostros, diciendo: ¡El
Eterno solo es Dios! ¡El
Eterno solo es Dios! |
Bendito seas Tú, Eterno, Dios nuestro y Rey del
Universo, fuerte de todos los
mundos, justo en todas las
generaciones; Dios fiel, que
dice y obra, que promete y
cumple, cuyas palabras son
verdad y justicia. |
Fiel eres Tú, Eterno, Dios nuestro, y tus promesas
son merecedoras de fe; ninguna
de Tus palabras dejará de
cumplirse, porque Tú eres Dios y
Rey fiel (y piadoso). |
Bendito seas Tú, Eterno, Dios fiel en todas tus
palabras. -Amen |
Ten piedad de Sión, pues es el hogar de nuestra vida,
y salva a esa ciudad afligida de
espíritu, pronto y en nuestros
días. |
Bendito seas Tú, Eterno, que alegras a Sión en sus
hijos. |
Alégranos, oh Eterno, Dios nuestro, con la llegada de
Elías, tu profeta y servidor, y
con el reinado de David tu
ungido. Llegue pronto su
advenimiento y haga regocijar
nuestros corazones. |
No permitas que extraños se sienten en su trono, ni
que otros hereden de su gloria,
pues por tu santo nombre le
juraste que su luz jamás se
extinguirá. |
Bendito seas Tú, Eterno, Escudo de David. |
NOTAS EXPLICATORIAS:
Resúmem de la Parashá
Moshé lleva a cabo un censo en el que recuenta los
medios shekel de plata donados por todos
los hombres mayores de 20 años. Se le
ordena a Moshé que haga un pilón de
cobre para el Mishkán - las mujeres
donan el metal necesario. Se especifica
la fórmula del aceite de unción, y Dios
le ordena a Moshé que emplee ese aceite
únicamente para el Mishkán, sus vasijas,
y para Aarón y sus hijos. Dios escoge a
Betzalel y Oholiav como maestros
artesanos para el Mishkán y sus vasijas.
Se le ordena al Pueblo Judío que cumpla
el Shabat como una señal eterna de que
Dios creó el mundo. Moshé recibe las dos
Tablas de la Ley, donde están escritos
los Diez Mandamientos. La multitud que
se mezcló al salir de Egipto con el
Pueblo Judío, aterrada ante la aparente
demora de Moshé en retornar, fuerza a
Aarón a que construya un becerro de oro
al que puedan adorar. Aaron trata de
demorarlos. Dios le dice a Moshé que
regrese al pueblo inmediatamente,
amenazando con destruir a todo el pueblo
y formar una nueva nación a partir de
Moshé. Cuando Moshé ve que esa parte del
pueblo practica idolatría, enseguida
rompe las Tablas, y destruye al becerro
de oro. Los hijos de Levi se ofrecen
como voluntarios para castigar a los
transgresores, ejecutando a 3000
hombres. Moshé asciende a la montaña
para implorarle que perdone al pueblo, y
Dios acepta su rezo. Moshé establece el
Mishkán y entonces retorna la nube de
gloria de Dios. Moshé Le pide a Dios que
le muestre las reglas con las cuales El
conduce al mundo, pero su pedido es
complacido sólo en forma parcial. Dios
le dice a Moshé que haga Tablas nuevas,
y le revela el texto de los rezos que
invocarán Su misericordia. Se prohíben
la idolatría, los matrimonios mixtos, y
la combinación de leche y carne. Se
enseñan las leyes de Pesaj, el
primogénito, los primeros frutos,
Shabat, Shavuot y Sucot. Cuando Moshé
desciende con el segundo par de Tablas,
su cara se ilumina como resultado del
contacto con lo Divino.
Moshe Le dijo a Hashem: "Muéstrame Tu gloria"...
(Hashem le dijo): "Verás mi espalda,
pero Mi rostro no puede ser visto".
(33:18,23)
¿Alguna vez condujo su auto por una ruta desierta, en
una noche nublada, y apagó las luces?
¡No lo haga más de un segundo, porque es como conducir
hacia la nada!
Es sorprendente cómo esos dos finos rayos de luz nos
permiten conducir por una tortuosa ruta
desierta, hasta en las noches más
oscuras.
Uno a veces se pregunta: "¿Por qué no harán las rutas
derechas?"
Este mundo es como la noche. El Mundo Venidero es como
el día.
A la noche uno ve solamente si enciende las luces, pero
en ese caso la visión se limita a lo que
iluminan los faros. Es una visión local.
Sin embargo, de día, uno puede ver toda
la escena.
A la luz del día se entiende por qué la ruta tiene
tantas vueltas y tantos giros; por qué a
veces sube, y otras, baja. Por aquí una
montaña, por allá un precipicio...
En este mundo, la persona ve a través de un vidrio.
Percibe unos cuantos vistazos de la
realidad, meros flashes del modo en el
que rige la Creación el Amo del
Universo.
El resto es noche.
Contando con solamente unos pocos capítulos de la
historia mundial a nuestra disposición,
no se puede visualizar toda la
existencia, de dónde viene y hacia dónde
va.
Por eso el mundo es como la noche.
En el Mundo Venidero, todo se vuelve claro como el día.
La distancia nos proporciona perspectiva
y entendimiento. Somos capaces de
comprender las razones por las cuales
Hashem hace lo que hace: por qué el
camino tenía que hacer esta curva, por
qué tuvimos que girar hacia el otro
lado...
Eso es precisamente lo que le dijo Hashem a Moshe
cuando dijo: "Mi rostro no puede ser
visto".
En este mundo no se puede ver el "rostro" de Hashem,
vale decir, el control directo que
Hashem ejerce sobre el mundo; pero Su
"espalda" -las huellas reveladoras en la
nieve de la Historia- sí se pueden ver,
si tan sólo vamos con los "faros"
encendidos...
Rabí Shimshon Rafael
Hirsch; Rabí Eljanan Waserman, 'Moser
Derech' - Rabbi Simcha Wasserman, Rabbi
Yaakov Niman, Rabbi Meir Chadash
*
"Y las tablas son la obra de Dios, y la escritura, la
escritura de Dios" (32:16)
La próxima vez que vayas a la sinagoga, fíjate en los
Diez Mandamientos que están encima del
Arca. Las partes superiores de las dos
Tablas son de forma arqueada. ¿Por qué
los Diez Mandamientos tienen esa forma?
El Talmud describe las tablas como
cubos. No hay una sola fuente clásica
judía que describa las Tablas en la
forma con que las conocemos hoy en día.
¿De dónde provino esta forma?
Y otra pregunta más: si los Hijos de Israel ya habían
oído los Diez Mandamientos, ¿para qué
hacía falta que esos Mandamientos se
inscribieran en Tablas? ¿Acaso no
bastaba con la imponente experiencia de
oír hablar a Hashem?
Cuando se inscribieron los Diez Mandamientos en las
Tablas, también se inscribieron en los
corazones del pueblo judío, para la
eternidad. Inscriptos en piedra.
Inscriptos en la "tabla" del corazón. La
escritura era la escritura de Dios,
Quien los inscribió en forma indeleble
en el corazón del pueblo judío por toda
la eternidad.
Fijémonos nuevamente en los Diez Mandamientos que hay
sobre el Arca. La forma arqueada
simboliza la forma del corazón, el
corazón del pueblo judío, en la que se
mantuvieron inscriptos durante cerca de
tres mil años.
Sfat Emet en Mayana Shel Torah, Rabbi Moshe Shapiro.
*
"Cuando los Hijos de Israel vieron el rostro de Moshe,
que el rostro de Moshe se había vuelto
radiante, Moshe se volvió a colocar la
máscara en el rostro, hasta que vino a
hablar con El" (34:33)
Moshe se puso una máscara para evitarle al pueblo judío
el bochorno de no poder mirarlo.
Antes del pecado del becerro de oro, la Torá dice: "la
apariencia de la gloria de Hashem era
como un fuego que consumía ante los ojos
de los Hijos de Israel" . Tras el pecado
del becerro de oro, ni siquiera podían
mirar al profeta de Hashem, Moshe. Tal
es el poder del mal.
Al transgredir la voluntad de Hashem, estamos
embarrando las ventanas de nuestra alma,
de modo que no puede entrar la luz. Nos
tenemos que poner anteojos espirituales,
porque nuestras almas ya no son capaces
de tolerar la luz.
Rashi, Be'er Moshe, Jumash
Artscroll
*
"Y el séptimo día, un Shabat de Shabatot" (31:15)
Existen dos clases de descanso.
La primera clase de descanso es el descanso del
cansancio, la oportunidad de recargar
pilas, para poder luego sentir
trabajando. Porque no hay persona que
pueda trabajar indefinidamente. Todo el
mundo necesita un descanso.
La segunda clase de descanso es la que llega con el
final de un proyecto. El último toque a
una pintura. La última oración de una
novela. El último ladrillo de una casa
recién construida. Entonces, uno da un
paso atrás y contempla su obra. Siente
la satisfacción de la obra cumplida.
Listo. Terminado. Llegó el momento de
descansar y disfrutar de los frutos de
nuestra labor.
"Seis días trabajarás y harás todo tu trabajo"
¿Cómo se puede hacer todo el trabajo en seis días? ¿Uno
puede construir una casa entera en seis
días?
La Torá nos enseña que cuando llega el Shabat, aunque
estemos a mitad de un proyecto, tenemos
que considerarlo como un trabajo
completo.
En otras palabras, en Shabat, debemos imaginarnos
sintiendo el descanso y la satisfacción
que llega con la finalización de un
trabajo bien hecho; no un mera
interrupción.
En cierto sentido, eso es lo que hizo Hashem cuando el
mundo tenía seis días de vida. El
contempló la Creación y vio que estaba
completa. Se había completado el más
grande proyecto de construcción que
jamás se hizo: los Cielos y la Tierra.
Nuestro descanso en Shabat es en conmemoración de aquel
descanso.
Esa es la diferencia esencial que existe entre nuestro
Shabat y el concepto secular de "un día
de descanso". La idea secular de un día
de descanso es una interrupción, para
que uno pueda regresar a la semana
revitalizado y descansado. Es solamente
una interrupción.
Por el contrario, el Shabat no consiste únicamente de
apretar el botón de "pausa" de la vida.
Es la creación de una sensación de que
en nuestra vida está todo completo. No
queda nada por hacer, salvo sentarse
cómodamente a disfrutar de los frutos de
nuestra labor.
Rabbi Shlomo Yosef
Zevin en 'Ltorah Ul'moadim'
*
|
Cuando formes el censo de los hijos de Israel, de
aquéllos que han de ser
empadronados, y cada uno pagará
el rescate de su vida al Eterno
cuando fueren empadronados, para
que no haya en ellos mortandad al contarlos. |
Al contarlos
Dios ordenó no contar a las personas directamente, por causa del
mal de ojo (ayin hará), lo que causa
enfermedades y mortandad. De acuerdos a
varias opiniones, los israelitas fueron
atacados de peste y murieron setenta mil
hombres después de haber sido contados
por el rey David (2 Samuel 24:
15). Rambán opina de una manera
diferente. El rey Saúl los contó por
medio de corderos (1 Samuel 25: 4).
|
Esto es lo que ha de dar todo aquél que fuere
incluido entre los
empadronados: la mitad de un siclo, conforme al siclo de santidad -veinte guerá
(monedas) son un siclo-; medio
siclo por ofrenda apartada para
el Eterno. |
La mitad de un ciclo
El medio siclo de plata que cada uno pagaba, inclusive los
sacerdotes, con el fin de ser contados,
servía para los gastos de reparación del
Templo y para los sacrificios por el
perdón del pueblo. El plazo para pagar
era desde el día l al 15 del mes de
Adar. Esta costumbre continuó hasta
nuestros días, empleándose el dinero
para los que estudian la Torah y en
beneficio del Keren Kayémet LeIsrael.
|
Y harás de esto incienso, una mezcla aromática, obra de perfumista, bien
mezclada, pura y santa. |
Incienso
El Ketóret (incienso). Estaba
compuesto, según el Talmud, de once
especias mezcladas que se quemaban sobre
el Altar de oro que estaba en el
interior del Tabernáculo y más tarde en
el Templo de Jerusalem, dos veces al
día, por la mañana y por la tarde. En
Yom Kipur (día del perdón) solamente el
sumo sacerdote quemaba incienso en el
lugar santísimo, sobre un incensario que
contenía brasas encendidas, y no sobre
el altar (Tamid. 6, 2). El Ketóret hacía
perdonar los pecados de la maledicencia
(Yomá, 44). Aarón hizo perdonar el
pecado de los israelitas, en la plaga
que causó la muerte a 14.700 personas,
poniendo el Ketóret encendido entre los
vivos y los muertos (Núm. 17, l 2). Para
hacer el servicio del Ketóret en el
Tabernáculo o en el Templo, se daba
preferencia a los nuevos sacerdotes que
aún no lo habían hecho, puesto que según
la creencia, la ofrenda del incienso
causaba prosperidad. El olor del Ketóret
era tan fuerte que se sentía a larga
distancia, lo que hacía penetrar en el
alma el temor de Dios, pues era un olor
divino (Guía de los Descarriados).
|
Mira que Yo he llamado por su nombre (he elegido) a Betzalel, hijo de Urí, hijo de
Jur, de la tribu de Judá. |
Bezalel (Heb בְּצַלְאֵל; "a la sombra [bajo la protección] de Dios") [Salmo
91:1; similar al acadio ina-silli-Bel
("a la sombra de Bel"), ina-silli- Nabú
", a la sombra de Nabu," y similares],
hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de
Judá; un experto en metalurgia,
cantería, y la talla en madera. Moisés
nombró a Bezalel como jefe de los
artesanos que trabajaban tanto en la
construcción del Tabernáculo * y su
equipo y en el diseño de las vestiduras
de los sacerdotes (Éxodo 31: 1-11;
36-39). Fue asistido por * Aholiab hijo
de Ahisamac la tribu de Dan, que era un
experto artesano y bordador (31-6; 35:
34-35).
|
Y guardareis el sábado, porque santidad es para vosotros; el que lo profanare
será muerto ciertamente, pues
todo aquél que hiciere trabajo
alguno en él, esa alma será
segregada de entre su pueblo. |
Santidad para vosotros
La santificación del día de sábado es una ley propia del pueblo
israelita, por la cual lleva una
responsabilidad particular: "Pues ésta
es una señal entre Mí y vosotros, por
vuestras generaciones" (versículo 13);
una ley de confianza y de amor que Dios
nos concedió con su gracia divina.
Santificando en el sábado la séptima
parte de su vida semanal, el israelita
proclama a Dios como Creador y reconoce
su obra. La profanación pública y
premeditada del sábado merece la pena de
muerte (verso 14), pues esta profanación
es en cierto modo la negación de Dios
como Creador del mundo. La santidad del
sábado fue reconocida por jefes
religiosos de otras creencias. Martín
Lutero escribe: "La naturaleza exige que
las personas y los animales descansen un
día por semana; pero el que desea hacer
de este día de reposo una ley positiva,
una obra de Dios, debe adoptar el sábado
y no el domingo, pues es el sábado el
que fue prescrito en la Biblia, y no el
domingo (Lutero, T.III, 643).
|
Y él los tomó de sus manos y los fundió en un molde,
e hizo un becerro de fundición;
y ellos dijeron: ¡éstos son tus
dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra
de Egipto! |
Te hicieron subir de la tierra de
Egipto
Quienes así hablaron fueron la mezcla de gente llamada érev-rav que
se unieron a los hijos de Israel desde
Egipto, ya que anteriormente adoraban al
buey Apis.
|
Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante de él
(becerro), e hizo pregonar Aarón
diciendo: ¡Fiesta para el Eterno será
mañana! |
Fiesta para el Eterno será mañana
Aarón no estaba de acuerdo con todo
esto, pero tuvo miedo de la multitud;
prueba de ello es que, queriendo ganar
tiempo, exclamó:" ¡Fiesta para el Eterno
será mañana! ", suponiendo que Moisés
regresaría a más tardar al día
siguiente.
|
Y sucedió que cuando se acercó al campamento y vio el becerro y las danzas, se encendió la ira de
Moisés y arrojó de sus manos las
tablas, y las quebró al pie del
monte. |
El becerro y las danzas
No todos los que salieron de Egipto y
siguieron a Moisés en el desierto, lo
hicieron por estar compenetrados con los
principios del judaísmo. Para éstos,
denominados érev rav (mezcla de
gente), la salida de Egipto y la entrega
de la Torah fueron considerados como los
actos mágicos de un gran hechicero,
Moisés. Les parecía que el judaísmo
dependía solamente de Moisés, y no veían
al Dios Todopoderoso. Por esto, cuando
Moisés subió al monte de Sinay y tardó
en regresar, perdieron la esperanza y
sintieron la necesidad de otra fuerza
mágica que habría de guiar al pueblo.
Esa es la razón de que hicieran el
becerro de oro, el cual era una
transposición del buey Apis, animal
sagrado para los egipcios. Al bajar
Moisés del monte de Sinay rompió las
tablas de la Ley, pues vio que el pueblo
no era digno aún de aceptar su
contenido, hasta que llegase al grado de
comprender que la unión con el verdadero
Dios no nace de influencias mágicas,
fórmulas místicas, talismanes, danzas
orgiásticas, estados de trance, etc.
como lo cree todavía la gente mediocre,
y sí con el perfeccionamiento interior y
con el cumplimiento de los mandatos
divinos.
|
Y dijo Moisés: Consagraos hoy al Eterno, cada uno por su mismo hijo, y por su
hermano,para que El os dé hoy
su bendición. |
Por su mismo hijo y por su hermano
En esta oportunidad fueron consagrados los levitas para hacer el
servicio sagrado del Tabernáculo, en
lugar de los primogénitos, pues éstos se
habían profanado adorando el becerro de
oro.
|
Y ahora ve, conduce al pueblo al lugar del que te
dije: "he aquí que el ángel del Eterno irá ante
ti"; mas en el día de mi
visitación, les castigaré por
una parte de este pecado. |
El Ángel del Eterno irá delante de
tí
Ver capítulo 23: 20: "He aquí que Yo envío a un ángel ante ti para
que te guarde en el camino y te
introduzca en el lugar que Yo he
preparado'.
|
E hirió el Eterno al pueblo por lo que habían hecho
con el becerro que hizo
Aarón. |
El becerro que hizo Aarón
En opinión de los Jajamim (sabios de
la Ley), el pecado del pueblo israelita
con el becerro de oro no fue lo que se
llama idolatría, según se entiende a
primera vista. Israel tenía todavía
presente a sus ojos la Revelación de
Sinay y no podía olvidarla tan pronto.
Las palabras de Aarón: "fiesta solemne
será para el Eterno mañana" (32: 5),
confirman la idea de que el pueblo creía
en el Eterno Dios, pero su fe, emuná, no
estaba preparada para concebir la
omnipresencia divina, aparentemente
invisible, y necesitaba de algún símbolo
que sirviese de intermediario o
representante de Dios. Lo más próximo a
su mente era el becerro, imagen del buey
Apis adorado por Egipto, de donde
venían.
|
Y dijo (Moisés): Te ruego, muéstrame tu gloria. |
Muéstrame Tu gloria
Moisés pide a Dios que le muestre su
gloria. El quería ver a Dios,
comprenderlo, conocer sus secretos, y
Dios le responde: No podrás ver mi
rostro, porque el hombre no puede verme
y vivir; puedes verme por la espalda,
pero mi faz no se hará ver." De este
hecho se comprende que no se puede
llegar a Dios por el frente, esto es,
concebirlo y comprenderlo directamente,
pero podemos llegar a El por la espalda,
lo que quiere decir, por las causas y
consecuencias. Cuando estudiamos el
mundo, la naturaleza, y nos
compenetramos de su sentido, llegamos a
Dios, y esto es lo que El quiso decir a
Moisés: Mientras seas un ser finito,
mortal, limitado y unido a la materia,
podrás ver mis obras, pero no a Mí
mismo.
|
Y pasando el Eterno delante de él, proclamó: Yo, el Eterno, el Eterno,
soy un Dios misericordioso y
piadoso, tardo para la ira y
grande en benevolencia y
verdad, |
Y pasando el Eterno
El sexto y el séptimo versículos de
esta página contienen los trece
atributos (shelosh esré middot) de
Dios, los cuales se convirtieron en una
de las principales oraciones de nuestra
liturgia. En el Talmud está escrito que
Dios dijo a Moisés: "Siempre que Israel
implore mi perdón, que mencione estas
trece cualidades mías". El Rabí Yehudá
añade: Dios ha hecho una alianza para
que esta plegaria no sea en vano
(solamente cuando Israel la reza en
ayunas) (Rashí y Rosh Hashaná 17:). Los
trece atributos constituyen la base del
concepto judío sobre la divinidad. He
aquí una breve explicación de ellos: 1 -
2) Adonay Adonay: La repetición
del nombre del Eterno aquí, significa
que El es misericordioso con cualquier
persona acerca de sus pecados, y con el
pecador arrepentido. 3) El: Dios
poderoso que obra con sus sabios
dictados. 4) Rajum:
Misericordioso como un padre para con
sus hijos, previniéndoles para que no
caigan. 5) Janún: Benevolente y
que ayuda a los caídos que no pueden
regenerarse por sí mismos. 6) Erej -
Apáyim: Paciente, y espera a que el
pecador se arrepienta. 7) Rav - jésed:
Lleno de merced con la persona correcta
y también con la incorrecta. 8) Emet:
Verdadero y recto en sus promesas. 9) Notzer
jésed laalafim; Bondadoso y
misericordioso: considera los méritos de
los padres en los hijos, al menos por
dos mil generaciones. 10) Nosé Avón Perdona
los pecados cometidos con premeditación.
11) Vafeshá: Perdona las ofensas
y pecados cometidos con espíritu de
rebeldía. 12) Vejataá: Olvida los
pecados cometidos involuntariamente.
13) Venaké: Absuelve al
penitente.
|
Celebrarás también la fiesta de las semanas, esto es, la fiesta de la ofrenda de los dos panes de
las primicias de la siega del
trigo, y la fiesta de la cosecha
(de los productos de la tierra),
fiesta de la ofrenda del
comienzo de la estación |
La Fiesta de las Semanas
He aquí lo que el filósofo dice al respecto de las fiestas judías,
en el libro del Kuzarí, famosa obra
filosófica del Rabí Yehudá Halevy: “Yo
medité sobre vuestra situación y vi que
Dios usó de medios excepcionales para
vuestra continuidad como israelitas. El
sábado y las fiestas constituyen una de
las causas principales de vuestra
duración y de vuestra continuidad. Estas
fiestas fueron instituidas por Dios, y
se basan sobre fuertes motivos, como el
recuerdo de la salida de Egipto, la
revelación, etc., que son
acontecimientos divinos. Sin estas
épocas, ninguno de vosotros usaría una
vestimenta mejor en las fiestas que os
ligan al recuerdo de Dios y de su Ley,
por causa de la comprensión de vuestro
espíritu y de vuestro sufrimiento en el
exilio. Los preceptos indicados para
estos días están bien calculados, a fin
de que la alegría sagrada no se perturbe
con juegos, placeres e indolencia, que
son cosas que pueden relajar vuestros
rezos en las horas determinadas ." (Kuzarí 3, 9, 10, 11).
|
Y los hijos de Israel miraban el rostro de Moisés y
veían que la tez de su rostro despedía rayos de
luz, y (después de
haberles hablado) volvía Moisés
a poner el velo sobre su rostro,
hasta que entraba (otra vez)
para hablar con El. |
Su rostro despedía rayos de luz
La versión latina de la Biblia o Vulgata tradujo estas palabras
así: "La faz de Moisés proyectaba
cuernos de luz", esto porque la palabra
hebrea kéren significa a la vez
cuerno y rayo, además de brillo, fuerza,
poder, gloria, trompeta, rincón, y
varias otras. Ello dio lugar a que
Miguel Angel representase a Moisés, en
su famosa estatua, con dos cuernos que
salen de su cabeza, lo que se puede
considerar un grave error, ya que la
Vulgata se refiere a cuernos de luz;
además estos rayos luminosos
resplandecían en el rostro de Moisés y
no en su cabeza.
Comentarios a la Haftará
1 Melajim 18:1-39
Inmediatamente antes de que se toque el shofar en Yom
Kipur, finalizando así 25 horas de rezo
y de ayuno, repetimos siete veces las
últimas palabras de la Haftará de esta
semana: "Hashem; El es el Dios"
Eliahu ha Navi había desafiado a los profetas idólatras
de baal a una demostración pública de
que Quién era el verdadero Dios, y quién
era el fraude. Cuando ocurrió un milagro
e Israel vio la verdad, gritaron todos
al unísono: "¡Hashem; El es el Dios!"
De la misma manera en que la parashá de esta semana
describe a Israel al borde de la
idolatría, la Haftará también nos cuenta
de uno de los peores reyes que tuvo
Israel: Ajav. Su reina, Izavel, era una
no-judía que adoró ídolos, asesinó a
profetas santos y llenó el palacio de
ídolos.
A pesar del peligro que corría su vida, Eliahu triunfó
en su desafío a Ajav e Izavel. La
culminación de su victoria fue en el
Monte Carmel, donde se hizo evidente a
todo Israel Quién era el verdadero Dios.
"¿Cuánto tiempo danzarás entre las dos opiniones? Si
Hashem es el Dios, ¡seguidlo! Y si es el
baal, seguidlo". (18:21)
Cuando Moshe Rabenu bajaba del Monte Sinaí, con las
Tablas, y los Hijos de Israel estaban
muy ocupados haciendo el becerro de oro,
Ioshua trató de consolarlo, diciendo:
"El sonido de la batalla está en el
campamento". Eso significaba que no todo
Israel había sido infectado por la
idolatría; seguía habiendo una batalla
entre los adoradores del becerro de oro
y los que Le eran fieles a Hashem.
Moshe le respondió que era: "No un sonido que gritaba
fuerza ni un sonido que gritaba
debilidad". No oigo nada de resolución
ni en los idólatras, ni en los que Le
son fieles a Hashem.
¡En la verdadera batalla, un grupo vence al otro!
Parecería que hasta los que no adoraban al ídolo
adoptaban una postura de tolerancia, de
neutralidad. Estaban "abiertos a ambas
opiniones". Ese era "el sonido que
gritaba debilidad". Nada más que una
voz; la voz de la pacificación, privada
de acción y de ansias por mejorar la
situación.
En la lucha contra la idolatría, cualquiera fuese el
ídolo de que se trate, únicamente deberá
oírse "el sonido de la fuerza", porque
entonces será imposible danzar entre
ambas opiniones.
Dvar ha Melajá
Canciones que cantamos en la mesa de Shabat
Atkinu Seudata (Melavé Malka)
"Prepararé el Banquete (Que Escolta a la
Reina)..."
Esta es la comida del santo Rey David
Da hi seudata David Malca Kadisha
El rey David Le pidió a Hashem que le revelara cuánto
tiempo habría de vivir. Cuando se le
informó que hay un decreto divino que
impide darle conocer al hombre cuándo ha
de morir, David pidió saber por lo menos
el día de la semana en que habría de
perecer.
Hashem le reveló que fallecería un Shabat. Cada vez que
el Shabat llegaba a su fin, y David se
daba cuenta de que tenía al menos otra
semana por vivir, celebraba un gran
banquete. La comida que comemos después
del Shabat a fin de acompañar a la
"Reina Shabat" en su camino de salida,
se identifica en forma especial con el
Rey David, para quien tenía tanta
significatividad.
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PROMESAS DE HASHEM
|
Y aconteció que habiendo llegado la hora en que se
presenta el sacrificio de la
tarde, el profeta Elías se llegó
al altar y dijo: ¡Oh Eterno,
Dios de Abraham, de Isaac y de
Israel! ¡Hoy mismo sea conocido
que Tú eres Dios de Israel y que
yo soy tu siervo, y que por
orden tuya he hecho todas estas
cosas! |
Escrito y Recopilado por: Rabino Yaakov Asher Sinclair de
la Organización Ohr Somayach de Israel y
Monsey
Editado por el
Moréh Eliyahu BaYona, Director de Shalom
Haverim, Monsey, New York.