Lectura Mediante Robot - BERESHIT
25:19 al 28:9 y
Malají 1:1 - 2:7
Por Eliyahu BaYona Ben Yossef, Director
Shalom Haverim Org. New York
Aliyot es el plural hebreo de Aliá o
Aliyá que significa "subir". Cada vez
que una persona - Olé- sube a la Bimá
debe recitar la Braja -Bendicion- antes
de comenzar el Baal Koréh -בעל
קורא
- la Lectura y al cerrar la misma. Esto
se hace cada vez que el Baal Koréh lee
la Porción -Parashá- correspondiente.
El Maftir es la última persona que se
llama a la Bimá y es invitada a leer la
porción de la Haftará -Profetas-
Esta es la
Brajá de la Lectura de la Toráh:
Barejú et Adonai hamevoraj. |
Baruj Adonay hamevoraj le'olam
va'ed. |
Baruj atáh Adonay Eloheynu melej
ha'olam, asher bajar banu
mikol-ha'amim, venatan lanu
et-torato. |
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Vayigdal ha'ish vayelej haloj
vegadel ad ki-gadal me'od. |
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LECTURA DE LA HAFTARÁ
Malají
1:1 - 2:7
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Baruj atáh Adonay jabóker
batoráh uveMoshé avdó
uveYisra'el amó uvinvi'ey
ja'emet vatsédek. |
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Ne'eman, atah ju Adonay
Eloheynu, vene'emanim devareyja,
vedavar ejad midvareyja ajor
lo-yashuv reykam, ki El melej
ne'eman verajaman atah. |
Baruj atáh Adonay, ha'El
jane'eman bekol-devarav.
-Amen |
Rajem al-Tsiyon, ki ji beyt
jayeynu, vel'aluvat nefesh
toshia bimjeraj veyameynu. |
Baruj atáh Adonay, mesame'aj
Tsiyon bevaneyj. |
Samejenu, Adonay Eloheynu,
be'Eliyahu janavi avdeja,
uvmaljut beyt David meshijeja.
Bimjeraj yavo veyagel libenu, |
al kis'o lo yeshev zar, velo
yinjalu od ajerim et kevodo, ki
veshem kodsheja nishbata lo,
shelo yicbej nero le'olam va'ed. |
Baruj atáh Adonay, magén David. |
EN ESPAÑOL
Génesis-
BERESHIT
25:19 al 28:9
¡Bendecid al Eterno, el Bendito! |
Bendito es el Eterno, el Bendito
para siempre. |
Bendito seas Tu, oh Eterno
nuestro Dios, Rey del universo
que nos elegiste entre todos los
pueblos y nos diste Tu Toráh,
Bendito seas, oh Eterno, que nos
concediste la Toráh. |
Bendito seas, oh Eterno, que nos
concediste la Toráh.
AMEN |
|
Y tenía Isaac cuarenta años de
edad cuando tomó para él por
mujer a Rebeca, hija de Betuel
el arameo, de Padán-Aram;
hermana de Laván el arameo.
|
Y oró Isaac al Eterno frente a
su mujer, (que oraba también)
porque era estéril; y le atendió
el Eterno y concibió Rebeca, su
mujer.
|
Y
lucharon
los hijos en su vientre, y ella
dijo: Si es así ¿por qué deseé
yo esto?
Y fue a consultar al Eterno. |
Y le dijo el Eterno: Dos
naciones hay en tu vientre, y
dos reinos de tus entrañas se
dividirán; una nación más que
otra nación se volverá fuerte, y
la mayor servirá a la menor.
|
Y se cumplieron sus días para
parir; y he aquí gemelos en su
vientre.
|
Y salió el primero, rubicundo,
todo él como (cubierto con) un
manto de pelliza, y llamaron su
nombre Esaú (Esav).
|
Y después salió su hermano, y su
mano trabada al talón de Esaú; y
llamó su nombre Jacob (Yaacov).
Y tenía Isaac sesenta años de
edad cuando los parió (Rebeca).
|
Y crecieron los niños, y fue
Esaú diestro cazador, hombre del
campo; y Jacob, hombre íntegro,
que habitaba en tiendas.
|
Y
amaba Isaac a
Esaú, porque comía
de su caza;
Y Rebeca
amaba a Jacob.
|
Y cocinó Jacob un guisado; y
vino Esaú del campo y (estaba)
cansado.
|
Y dijo Esaú a Jacob: llena mi
boca, te ruego, de esta
(lenteja) roja, que estoy
cansado.
Por eso, llamó su nombre Edom.
|
Y dijo Jacob: Véndeme, como el
día (claramente), tu
primogenitura.
|
Y dijo Esaú: He aquí que yo voy
en camino de la muerte, y ¿para
qué me sirve la primogenitura?
|
Y dijo Jacob: Júrame como el
día. Y él le juró, y vendió su
primogenitura a Jacob.
|
Y Jacob dio a Esaú pan y guisado
de lentejas, y comió y bebió, se
levantó y se fue; y despreció
Esaú la primogenitura.
|
Y hubo hambre en la tierra,
además de la primera hambre que
hubo en los días de Abraham. Y
fue Isaac a donde estaba
Avimélej, rey de los filisteos,
en Guerar. |
Y se le apareció el Eterno, y
dijo: No desciendas a Egipto;
habita en la tierra que yo te
diré.
|
Peregrina en esta tierra y
estaré contigo y te bendeciré;
porque a ti y a tu descendencia
daré todas estas tierras, y
confirmaré el juramento que juré
a Abraham, tu padre.
|
Y multiplicaré tu descendencia
como las estrellas de los
cielos, y daré a tu descendencia
todas estas tierras; y serán
benditas por tu descendencia
todas las naciones de la tierra.
|
Porque
escucho
Abraham
mi voz
y guardó mi sentencia,
mis mandamientos,
mis estatutos y mis leyes.
|
|
Y preguntaron los hombres del
lugar sobre su mujer, y él dijo:
"ella es mi hermana"; porque
temió decir: "es mi mujer", no
sea que me maten los hombres del
lugar a causa de Rebeca, porque
ella es hermosa a la vista.
|
Y sucedió que allí se
prolongaron los días para él (de
su estancia), y miró Avimélej,
rey de los filisteos, por la
ventana, y vio que Isaac jugaba
(maritalmente) con Rebeca, su
mujer.
|
Y llamó Avimélej a Isaac y dijo:
¡Pero he aquí que ella es tu
mujer! Y ¿por qué dijiste: "ella
es mi hermana? " Y le dijo
Isaac: Porque yo pensé: tal vez
yo muera por causa de ella.
|
Y dijo
Avimélej:
¿Qué es esto que nos hiciste?
Por poco se hubiera acostado uno
del pueblo con tu mujer y
hubieras traído culpa sobre
nosotros. |
Y ordenó Avimélej a todo el
pueblo, diciendo: El que tocare
a este hombre y a su mujer,
ciertamente morirá.
|
Y
sembró Isaac en aquella tierra y
halló (cosechó)
aquel año
ciento por uno, y el Eterno lo
bendijo.
|
Y se engrandeció el hombre y fue
creciendo más y más (en los
bienes), hasta que se volvió muy
grande (poderoso).
|
Y tuvo posesión de rebaños y
posesión de ganado y gran
servidumbre, y los filisteos le
tuvieron envidia. |
Y todos los pozos que abrieron
los siervos de su padre, en los
días de Abraham, su padre, los
filisteos los cerraron y los
llenaron de polvo.
|
Y
dijo Avimélej a Isaac: Vete de
nosotros
porque te has hecho poderoso,
mucho más que nosotros.
|
E Isaac se fue de allí y acampó
en el valle de Guerar, y habitó
allí.
|
E Isaac volvió a abrir los pozos
de agua que habían cavado en los
días de Abraham, su padre, y los
habían cerrado los filisteos
después de haber muerto Abraham;
y los llamó con los mismos
nombres que los había llamado su
padre.
|
Y cavaron los siervos de Isaac
en el valle y encontraron allí
pozos de agua que brotaba.
|
Y riñeron los pastores de Guerar
con los pastores de Isaac
diciendo: A nosotros pertenecen
las aguas, y llamó el nombre del
pozo: Esec (riña), porque habían
altercado con él.
|
Y Cavaron otro pozo y también
riñeron por él; y llamó su
nombre Sitná (oposición).
|
Y salió de allí y cavó otro pozo
y no riñeron por él; y llamó su
nombre Rejobot (ensanche), y
dijo : Porque ahora nos hizo
ensanchar el Eterno, y
fructificaremos en la tierra.
|
|
Y se le apareció el Eterno
aquella noche y dijo: Yo soy el
Dios de Abraham, tu padre; no
temas, porque yo estoy contigo,
y te bendeciré, y haré
multiplicar tu descendencia por
causa de Abraham, mi siervo. |
Y edificó allí un altar, y oró
en nombre del Eterno, y extendió
allí su tienda; y abrieron los
siervos de Isaac allí un pozo.
|
Y
Avimélej
vino
a él,
desde Guerar, en compañía de sus
amigos y de Pijol, el jefe de su
ejército.
|
Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís
a mí, pues me habéis aborrecido,
y me echasteis de entre
vosotros?
|
Y dijeron: vimos plenamente que
el Eterno estaba contigo; y
dijimos: Haya, te ruego,
juramento entre nosotros y tú, y
haremos alianza contigo
|
de que no nos harás mal así como
nosotros no te hemos tocado, y
te hemos hecho solamente bien, y
te enviamos en paz; tú eres
ahora bendito del Eterno.
|
|
Y se levantaron de mañana muy
temprano, y juró cada hombre a
su compañero; y los envió Isaac,
y se separaron de él en paz.
|
Y sucedió en aquel día que
vinieron los siervos de Isaac y
le hablaron sobre el pozo que
habían cavado; y le dijeron:
hemos hallado agua.
|
Y
lo
llamó Shivá;
por lo tanto el nombre de la
ciudad fue
Beer-Sheva
hasta este día.
|
Y sucedió que cuando tenía Esaú
cuarenta años de edad, tomó por
mujer a Judit (Yehudit), hija de
Beerí el hiteo, y a Basemat,
hija de Elon el hiteo.
|
Y fueron ellas rebeldes de
espíritu para Isaac y Rebeca.
|
Y
sucedió que cuando envejeció
Isaac, se le oscurecieron
los ojos para ver.
|
Y llamó a Esaú, su hijo mayor, y
le dijo: ¡Hijo mío! Y él le
dijo: Heme aquí. Y dijo: He aquí
que ahora envejecí y no sé el
día de mi muerte.
|
Y ahora toma, te ruego, tus
armas, tu espada, tu arco, y sal
al campo y coge caza para mí
|
y hazme guisados (sabrosos) como
me gustan, y tráemelos y comeré;
para que te bendiga mi alma
antes de que muera.
|
Y Rebeca escuchaba cuando Isaac
hablaba a Esaú, su hijo; y se
fue Esaú al campo para coger
caza y traerla.
|
Y Rebeca habló a Jacob, su hijo,
diciendo: He aquí que he oído a
tu padre hablando con Esaú, tu
hermano, diciendo:
|
Tráeme caza y hazme guisados y
comeré, y te bendeciré delante
del Eterno antes de mi muerte.
|
Y ahora, hijo mío, escucha mi
voz en lo que te mando.
|
Ve, te ruego, al rebaño, y toma
para mí de allá dos buenas crías
de cabras, y haré de ellas
guisados para tu padre, como a
él le gustan.
|
Y traerás a tu padre, y comerá,
para que te bendiga
antes de su muerte.
|
Y dijo Jacob a Rebeca, su madre:
He aquí que Esaú, mi hermano, es
hombre velloso, y yo soy hombre
lampiño;
|
Quizá me palpará mi padre y seré
a sus ojos como un embaucador, y
traeré sobre mí maldición no
bendición.
|
Y le dijo su madre: Sobre mí sea
esa maldición tuya, hijo mío,
oye tan sólo mi voz y anda y
tráemelas.
|
Y fue las tomó y las trajo a su
madre; e hizo su madre guisos
sabroso como le gustaban a su
padre. |
Y Rebeca tomo las ropas más
aseadas de su hijo mayor Esaú,
que tenía con ella en casa, y
vistió a Jacob, su hijo menor.
|
Y las pieles de las crías de las
cabras se las puso sobre las
manos y sobre la parte lisa de
su cuello. |
Y puso los guisos sabrosos y el
pan que ella había preparado, en
manos de Jacob, su hijo.
|
Y él fue a su padre, y dijo:
¡Padre mío!, y él respondió:
¡Heme aquí!
¿quién eres, hijo mío?
|
Y
dijo Jacob a su padre: Yo soy
Esaú,
tu primogénito;
he hecho como me dijiste;
levántate, te ruego, siéntate y
come de mi caza, para que me
bendiga tu alma.
|
Y
dijo Isaac a su hijo: ¿Cómo es
que la encontraste tan pronto,
hijo mío? Y él respondió: Porque
el Eterno,
tu Dios, me la ha puesto
delante.
|
Y dijo Isaac a Jacob: Acércate,
te ruego, y te palmearé, hijo
mío, (para ver) si eres mi hijo
Esaú o no.
|
Y se acerco Jacob a su padre
Isaac, el cual lo palpó y dijo:
La voz es voz de Jacob, pero las
manos son las manos de Esaú.
|
Y no le reconoció, porque sus
manos eran, como las manos de
Esaú, su hermano, vellosas, y le
bendijo.
|
Y dijo: ¿Tú eres mi hijo Esaú?
Respondió: Yo soy.
|
Y dijo: Tráeme y comeré de la
caza de mi hijo, para que te
bendiga mi alma. Y él se la
acercó y comió; y le trajo vino
y bebió.
|
Y le dijo Isaac, su padre:
Acércate, te ruego, y bésame,
hijo mío.
|
Se acercó pues y le besó. Y él
olió el olor de sus vestidos y
le bendijo, diciendo: Mira, el
olor de mi hijo es como el olor
de un campo que el Eterno ha
bendecido.
|
|
Sírvante
pueblos y se postren ante ti
naciones: Sé señor de tus
hermanos, y se postren ante ti
los hijos de tu madre.
Los que te maldijeren sean
malditos, y benditos los que te
bendijeren.
|
Y aconteció que cuando Isaac
terminó de bendecir a Jacob, y
no bien hubo salido Jacob de la
presencia de Isaac, su padre,
cuando Esaú, su hermano, llegó
de su caza.
|
E hizo él también guisos
sabrosos, y los trajo a su
padre, y dijo a su padre:
levántese padre mío, y coma de
la caza de su hijo, para que me
bendiga tu alma.
|
E Isaac, su padre, le dijo:
¿Quién eres tú? Y él dijo: Soy
tu hijo, tu primogénito, Esaú.
|
Y
se estremeció Isaac con gran
estremecimiento, hasta lo sumo,
y dijo: ¿Quién es pues y dónde
está aquél que cogió la caza y
me la trajo, y yo he comido de
todo antes que tú vinieses, y le
he bendecido?
También será bendito.
|
Cuando
Esaú oyó las palabras de su
padre, lanzó una muy grande y
amarga exclamación,
y dijo a su padre: Bendíceme
también a mí, padre mío.
|
Y él dijo: Vino tu hermano con
astucia y tomó tu bendición.
|
Entonces él dijo: Por esto se le
nombró con su nombre Jacob, pues
me ha engañado estas dos veces:
tomó mi progenitura, y he aquí
que ahora me ha quitado mi
bendición. Y dijo: ¿Por ventura
has reservado una bendición para
mí?
|
Isaac respondió y dijo a Esaú:
He aquí que por señor tuyo lo he
puesto, y le he dado por siervos
a todos sus hermanos, y de trigo
y mosto le he provisto; y para
ti ¿qué podré hacer ahora, hijo
mío?
|
Y dijo Esaú a su padre: ¿No
tienes más que una sola
bendición, padre mío? Bendíceme
también a mí, padre mío. Y alzó
Esaú su voz, y lloró.
|
Y respondió Isaac, su padre, y
le dijo: He aquí que en lo mejor
de los lugares de la tierra
estará tu morada, y donde el
rocío de los cielos cae de lo
alto;
|
y
por
tu espada vivirás
y a tu hermano servirás; mas
cuando te angusties,
romperás su yugo de sobre tu
cuello.
|
Y guardó rencor Esaú a Jacob por
la bendición con que le
bendijera su padre, y dijo Esaú
en su corazón: Llegarán los días
del duelo de mi padre, y mataré
a Jacob, mi hermano.
|
Y fueron denunciadas a Rebeca
las palabras de Esaú, su hijo
mayor; y ella envió y llamó a
Jacob, su hijo menor, y le dijo:
He aquí que Esaú, tu hermano, se
consuela acerca de ti (pensando)
matarte.
|
Y ahora, hijo mío, obedece mi
voz: levántate y escapa a Jarán,
a (casa de) Laván, mi hermano;
|
y morarás con él algunos años,
hasta que se pase la saña de tu
hermano, hasta que desaparezca
la ira de tu hermano contra ti y
olvide lo que le has hecho; y yo
enviaré y te tomaré de allí.
¿Por qué he de ser privada de
vosotros dos en un día? |
Y dijo Rebeca a Isaac: Estoy
hastiada de vivir, a causa de
las hijas de Jet; si Jacob toma
mujer de las hijas de Jet como
éstas, hijas de esta tierra,
¿para qué quiero yo la vida?
|
Y llamó Isaac a Jacob y lo
bendijo, y le ordenó diciéndole:
No tomes mujer de las hijas de
Canaán. |
Levántate, ve a Paddan-Aram a
casa de Betuel, padre de tu
madre, y toma para ti de allí
mujer de las hijas de Laván,
hermano de tu madre.
|
Y el Dios Todopoderoso te
bendiga, y te haga fructificar,
y te multiplique de manera que
vengas a ser congregación de
pueblos; |
y te dé la bendición de Abraham
a ti y a tu descendencia
contigo, para que heredes la
tierra de tus peregrinaciones,
que Dios dio a Abraham. |
|
Y vio Esaú que Isaac había
bendecido a Jacob y le había
enviado a Paddan-Aram para que
tomase de allí mujer para él, y
que cuando lo bendijo le había
ordenado, diciendo: No tomes
mujer de las hijas de Canaán.
|
|
Esaú vio pues que eran malas las
hijas de Canaán a los ojos de
Isaac, su padre.
|
Y fue Esaú a (casa de) Ismael y
tomó por mujer a Majalat, hija
de Ismael, hijo de Abraham,
hermana de Nevayot, además de
sus otras mujeres.
|
|
|
Bendito seas Tu oh Eterno
nuestro Dios, Rey del Universo
que nos diste (Tu Torah), la
Toráh de la Verdad, e
implantaste en nosotros la Vida
Eterna. |
Bendito seas, oh Eterno, que nos
concediste la Toráh.
(TODOS DICEN AMEN) |
LECTURA DE LA HAFTARÁ
Malají 1:1 - 2:7
Bendito seas Tú, Eterno Dios
nuestro y Rey del Universo, que
escogiste buenos profetas y te
complaciste en sus palabras, que
fueron enunciadas con verdad.
|
Bendito seas Tú, Eterno, que
escogiste la Torah, a Moisés Tu
siervo, a Tu pueblo Israel y a
profetas de la verdad y y de la
rectitud. |
|
Yo os he amado siempre, dice el
Eterno. Con todo, vosotros
decís: "¿En qué nos has amado?"
¿No fue Esaú hermano de Jacob?,
dice el Eterno; sin embargo yo
he amado a Jacob. |
Mas a Esaú le he aborrecido, y
he convertido sus montañas en
una desolación, y he dado su
herencia por morada a las
serpientes del desierto. |
Aunque diga Edom: "Hemos sido
quebrados, pero volveremos a
edificar las ruinas", así dice
el Eterno de las huestes: "Ellos
edificarán, mas Yo demoleré". Y
se les llamará "tierra de
perversidad" y "pueblo contra
quien el Eterno está indignado
para siempre". |
Y cuando vuestros ojos lo
vieren, entonces diréis:
"Engrandecido será el Eterno
también fuera del territorio de
Israel". |
El hijo honra al padre, y el
siervo a su amo; si Yo soy
Padre, adónde está mi honra? Y
si soy Amo, adonde está el temor
que se me debe?, dice el Eterno
de las huestes a vosotros, oh
sacerdotes que despreciáis mi
nombre.
Y diréis: "¿En qué hemos
despreciado tu nombre? " |
Ofrecéis pan impuro sobre mi
altar. Mas diréis aún: "¿En qué
te hemos mancillado?" En esto
que decís: " ¡La mesa del Eterno
es cosa despreciable!
" |
Cuando ofrecéis en sacrificio
animal ciego, ¿esto no es malo?
Y cuando ofrecéis animal cojo o
enfermo ¿esto no es malo?
¡Preséntalo a tu gobernador!
¿Acaso tendrá él agrado en ti o
te será favorable?, dice el
Eterno de las huestes. |
Y ahora suplicad el favor de
Dios para que nos conceda su
gracia. De vuestra mano ha
procedido esto; ¿acaso aceptará
El cualquier cosa de vosotros?,
dice el Eterno de las huestes. |
!Ojalá que hubiese entre
vosotros uno solo que cerrase
las puertas del templo, para que
no encendierais fuego sobre mi
altar en balde! ¡No tengo
complacencia en vosotros, dice
el Eterno de las huestes, ni
aceptaré de vuestras manos
ninguna ofrenda! |
Porque desde donde nace el sol
hasta donde se pone, mi nombre
es grande entre las naciones; y
en todo lugar se ofrecen a mi
nombre incienso y ofrenda
vegetal, porque grande es mi
nombre entre las naciones, dice
el Eterno de las huestes. |
Pero vosotros lo profanáis en
esto que decís: "¡La mesa del
Eterno es impura, y su fruto, es
decir, su alimento, es cosa
despreciable! |
Decís también: "¡He aquí un
animal flaco! " Y despreciáis mi
mesa, dice el Eterno de las
huestes, y me traéis lo robado,
y lo cojo, y lo enfermo. Así es
como traéis la ofrenda;
¿aceptaré Yo esto de vuestra
mano?, dice el Eterno. |
Pero maldito sea el fraudulento
que tiene en su rebaño un animal
macho perfecto y haciendo un
voto, ofrece al Eterno el que
tiene mácula; pues Yo soy Rey
grande, dice el Eterno de las
huestes; y mi nombre es temible
entre las naciones. |
Ahora pues, oh sacerdotes, para
vosotros es este mandamiento. |
Si no escuchareis y si ni
aplicareis vuestro corazón para
dar gloria a mi nombre, dice el
Eterno de las huestes, entonces
enviaré sobre vosotros la
maldición, y maldeciré vuestras
bendiciones; y también las he
maldecido ya, porque no hacéis
caso de Mí. |
He aquí que os reprenderé para
que no crezca la simiente, y
esparciré estiércol sobre
vuestros rostros, el estiércol
de vuestros sacrificios
solemnes; y seréis llevados
junto con él. |
Y así conoceréis que Yo os he
enviado este mandamiento, para
que estuviese firme mi pacto con
(la tribu de) Leví, dice el
Eterno de las huestes. |
Mi pacto con él era de vida y
paz; ambas le di para que las
recibiese con temor, y él me
temió y tuvo miedo de mi nombre. |
La Ley de la verdad estaba en su
boca, y la injusticia no fue
hallada en sus labios; en paz y
en rectitud anduvo conmigo, y
apartó a muchos de la iniquidad. |
Porque los labios del sacerdote
han de guardar el conocimiento,
y de su boca los hombres deben
buscar la Ley; porque él es el
mensajero del Eterno de las
huestes. |
Bendito seas Tú, Eterno, Dios
nuestro y Rey del Universo,
fuerte de todos los mundos,
justo en todas las generaciones;
Dios fiel, que dice y obra, que
promete y cumple, cuyas palabras
son verdad y justicia. |
Fiel eres Tú, Eterno, Dios
nuestro, y tus promesas son
merecedoras de fe; ninguna de
Tus palabras dejará de
cumplirse, porque Tú eres Dios y
Rey fiel (y piadoso). |
Bendito seas Tú, Eterno, Dios
fiel en todas tus palabras.
-Amen |
Ten piedad de Sión, pues es el
hogar de nuestra vida, y salva a
esa ciudad afligida de espíritu,
pronto y en nuestros días. |
Bendito seas Tú, Eterno, que
alegras a Sión en sus hijos. |
Alégranos, oh Eterno, Dios
nuestro, con la llegada de
Elías, tu profeta y servidor, y
con el reinado de David tu
ungido.
Llegue pronto su advenimiento y
haga regocijar nuestros
corazones. |
No permitas que extraños se
sienten en su trono, ni que
otros hereden de su gloria, pues
por tu santo nombre le juraste
que su luz jamás se extinguirá. |
Bendito seas Tú, Eterno, Escudo
de David. |
RESUMEN DE LA PARASHA
Después de veinte años de matrimonio,
las plegarias de Yitzjak dieron
resultado y Rivka concibió a los
mellizos Esav (Esau) y Yaakov (Jacob).
El embarazo fue extremamente doloroso y
Hashem reveló a Rivka que el sufrimiento
por el que estaba pasando era un
preludio del conflicto futuro entre las
naciones descendientes de los mellizos,
Roma y Israel.
Esav nace primero y después Yaakov nace
agarrando el talón de Esav.
Al ir creciendo fue aparente un gran
contraste entre los mellizos, Esav es
cazador, un hombre cerca de la tierra,
del mundo físico, y Yaakov permanece en
su tienda estudiando Torah y
desarrollando su espíritu.
En el día del funeral de su abuelo,
Avraham, Yaakov cocinó sopa de lentejas,
comida tradicional de duelo. Esav entró
hambriento, después de un día de caza, y
vendió su primogenitura y las
responsabilidades espirituales que la
acompañan, por un plato de lentejas,
demostrando claramente que no se merece
ser el primogénito.
Yitzjak fue un hombre rico, y eso causó
la envidia de la gente del lugar.
Avimélej le rogó que se mudara.
Yitzjak excavó de nuevo los tres pozos
abiertos por su padre, alegóricamente
los tres Templos que serán construidos
en el futuro.
Avimélej viendo que Yitzjak tenía la
ayuda de Hashem, pactó con él.
Rivka, actuando bajo órdenes proféticas,
que le dicen que la bendición del
primogénito tiene que ser para Yaakov,
le disfrazó para que fuera él quien las
recibiera.
Cuando Esav se quejó a su padre de que
su hermano le compró la herencia,
Yitzjak se dio cuenta de que es
realmente Yaakov quien la merece, porque
es Yaakov quien valora las
responsabilidades de esa herencia no los
privilegios.
Esav prometió matar a su hermano,
entonces Rivka le mandó a casa de su tío
Labán (hermano de Rivka) para que
pudiera allí encontrar una esposa
adecuada.
"Con pieles de cabras ella le cubrió los
brazos y su cuello de piel suave"
(27:16)
Cuando Yaakov apareció ante su padre
ciego, Itzjak, y éste le tocó los brazos
y las manos, dijo: "La voz es la voz de
Yaakov, pero las manos son las manos de
Esav".
¿Por qué Yaakov no modificó también su
tono de voz para que sonara como la voz
de Esav? En otras palabras, si Yaakov se
tomó el trabajo de ocultar las
diferencias físicas que lo distinguían
de Esav, ¿por qué no ocultó también la
voz? A pesar de que todas las cosas se
decretan en el Cielo, el Hombre tiene la
obligación de esforzarse por sí mismo (hishtadlut).
Pero esto no significa que tenga que
cambiar su personalidad por completo.
La voz es la esencia de Yaakov. Su sello
distintivo es la voz de la Torá, la voz
de la plegaria. La voz define quién es
Yaakov. Por eso no tuvo necesidad de
cambiar su esencia para engañar a
Itzjak.
(Oído de boca de Rab Yehoshua Bertram)
"Y Yaakov era un hombre simple" (25:27)
El individuo debe poder tener control y
dominio de sus rasgos de carácter,
ejercitando el rasgo apropiado en la
situación adecuada. Porque hay veces en
que deber aplicar un "mal" rasgo de
carácter por una buena razón, tal como
enseñan nuestros Sabios "todo el que es
compasivo cuando la situación exige
dureza, al final se comportar con dureza
cuando tenga que tener compasión
(Kohelet Rabá cap. 7).
Por eso a Yaakov se lo llama "un hombre
simple": un hombre, lo cual implica que
era capaz de dominar su carácter, en vez
de que su carácter lo dominara a él.
Yaakov podía aplicar su simpleza cuando
hacía falta, pero cuando se trataba de
engaños y trampas, podía ser artero y
astuto igual que era simple.
(Ha Rebe ha Kadosh Mi Lublin en Maianá
shel Torá)
"... Y Esav llegó del campo y estaba
exhausto". (25:30)
Si hay algo que puede desestabilizar a
la persona, haciendo que se ponga
irritable e irracional es estar cansado.
Todos somos muy santos después de una
buena siesta. Pero ¿qué pasa cuando el
bebé nos despierta cinco veces a la
noche?
La esencia del pueblo judío es que
realizan el servicio de Hashem inclusive
cuando están exhaustos. Hasta cuando
tienen ojeras de tan cansados que están,
no se rinden ni dicen: "Uy... qué
cansado que estoy...".
Pero cuando Esav está cansado, enseguida
vende su primogenitura, el manto de su
responsabilidad espiritual, sin pensarlo
más.
Cuando el pueblo judío es perseguido por
Amalek (epítome de todo lo que se opone
a Hashem en este mundo), a pesar de
estar "cansados y agotados", los judíos
luchan.
La batalla no es un asunto de buen
tiempo. Cuando bajan las fuerzas y la
cosa se pone dura, ahí es cuando los
duros hacen las cosas.
(Oído de Rabí Moshé Carlebaj)
NOTAS EXPLICATORIAS:
Y
lucharon
los hijos en su vientre, y ella dijo:
Si es así ¿por qué deseé yo esto? Y fue
a consultar al Eterno. 25:22
Lucharon
Las figuras de Jacob y Esaú aparecen
eternamente en lucha. Desde las entrañas
maternas combatían los dos hermanos.
Esto significa una ulterior pelea entre
dos ideologías. Esaú, por la influencia
de las Sagradas Escrituras, aparece
ligado a la idea de perversidad y
maldad, y Jacob a la idea de integridad
e inocencia. Este combate se repite
numerosas veces en el curso de la
historia de la humanidad.
*
Y
amaba Isaac a Esaú,
porque comía
de su caza;
Y Rebeca
amaba a Jacob.
25:28
De su caza
El Targum Onklós traduce las palabras
del versículo 23, Ki tzaid befiv:
"porque comía de su caza", pero la
traducción literal es "porque había caza
en su boca". El Midrash asocia la
palabra caza a la idea de engaño y de
trampa, con la cual el cazador apresa a
los animales, comparando al malvado con
el cazador que engaña, ya que la mayoría
de los animales son cazados con engaños.
Así se explican las palabras "caza en su
boca", o sea en la boca de Esaú, que
engañaba con sus mentiras e hipocresías
a su padre, quien no se daba cuenta y le
prefería, mientras que Jacob era un
hombre íntegro que permanecía en las
tiendas estudiando.
*
Amaba a Jacob
Cada uno de los padres tenía su hijo
favorito, pero nuestros sabios
recomiendan amar por igual a los hijos,
a fin de no dar lugar a celos.
*
Porque
escuchó Abraham
mi voz
y guardó mi sentencia,
mis mandamientos,
mis estatutos y mis leyes. 26:5
Mi Voz
Y tú eres su continuador.
*
Mis Mandamientos
El Midrash explica que mitzvot
(mandamientos) significan leyes dictadas
por la moral y conciencia humanas;
jukim (estatutos), leyes ordenadas
por Dios, sin que haya una explicación
de su porqué en la Torah; torot
(leyes) son leyes orales trasmitidas de
padre a hijo y de profesor a alumno a
través de cada generación.
*
Y dijo
Avimélej:
¿Qué es esto que nos hiciste? Por poco
se hubiera acostado uno del pueblo con
tu mujer y hubieras traído culpa sobre
nosotros. 26:10
Avimelej
Avimélej era el nombre que se daba a
todo rey de los filisteos, así como se
llamaba faraón a todos los reyes de
Egipto.
*
Y sembró
Isaac en aquella tierra y halló
(cosechó)
aquel año
ciento por uno, y el Eterno lo bendijo.
26:12
Aquel año
En el mismo año en que hubo hambre en la
tierra (verso 1), y es por eso por lo
que Avimélej vio que Dios estaba con
Isaac (verso 28).
*
Y
dijo Avimélej a Isaac: Vete de
nosotros
porque te has hecho poderoso, mucho más
que nosotros. 26:16
De nosotros
El pueblo israelita siempre constituyó
un factor de progreso y bendición en
todo lugar donde se instaló. Pero, según
aconteció con el patriarca Isaac, su
éxito y prosperidad provocó siempre la
envidia de los pueblos, que le obligaron
muchas veces a abandonar el lugar. Esta
fue la historia de los patriarcas, y del
pueblo judío en Egipto, y más tarde en
España, Alemania, etc.
*
Y
Avimélej
vino
a él,
desde Guerar, en compañía de sus amigos
y de Pijol, el jefe de su ejército.
26:26
Abimélej vino
Los mismos que obligaron al patriarca
Isaac a dejar el país, se apresuraron a
rogarle que volviese a convivir con
ellos, diciendo: ¡Vimos plenamente que
Dios estaba contigo! Y la historia se
repite.
*
Y
lo
llamó Shivá;
por lo tanto el nombre de la ciudad fue
Beer-Sheva
hasta este día. 26:33
Lo llamó Shivá
Lo llamó shivá que significa siete, por
ser el séptimo pozo que habían abierto:
Abraham abrió 3 pozos, e Isaac 4. Se
llamó así también por el juramento y el
pacto que habían hecho.
*
Beer Shevá
Abraham había puesto el nombre de
Beer-Sheva al lugar del pozo (ver cap.
21, 31), pero aquí se le puso el mismo
nombre a toda la ciudad. La Versión
Samaritana traduce Beer-Sheva por "pozo
de la dicha".
*
Y
sucedió que cuando envejeció Isaac, se
le oscurecieron
los ojos para ver.
27:1
Los ojos para ver
Dice el Midrash Hagadol que el hombre
sufre más las consecuencias del dolor
que la mujer. Esto es porque el hombre
fue hecho del polvo de la tierra, y éste
se deshace fácilmente. La mujer,
habiendo sido hecha de la costilla, que
es hueso, tiene más resistencia. Cuando
Esaú se casó con Judit y Basemat, éstas
causaron muchas tristezas a Rebeca e
Isaac. Este, en consecuencia, quedó
ciego, mientras que a Rebeca nada le
sucedió.
*
Y
traerás a tu padre, y comerá,
para que te bendiga
antes de su muerte.
27:10
Para que te bendiga
La razón por la que Rebeca actuó de esta
manera, fue para hacer cumplir la
profecía citada en el cap. 25, 23,
referente a Esaú y Jacob: "Dos naciones
hay en tu vientre, y dos reinos de tus
entrañas se dividirán; una nación más
que la otra se volverá fuerte, y la
mayor (Esaú) servirá a la menor (Jacob).
Pero la lógica dice que actuó de acuerdo
con su preferencia.
*
Y dijo
Jacob a su padre: Yo soy Esaú,
tu primogénito;
he hecho como me dijiste; levántate, te
ruego, siéntate y come de mi caza, para
que me bendiga tu alma. 27:19
Tu primogénito
En el antiguo uso hebreo el principal
privilegio del hijo primogénito era el
de recibir en primer lugar la bendición
paterna, considerada como la de mayor
importancia. Aún hoy, cuando el padre
bendice a sus hijos, comienza por el
primogénito. Jacob, habiendo adquirido
la primogenitura a Esaú, se juzgó con
derecho a recibir la primera bendición.
El podía decir a su padre: ¡Bendíceme en
primer lugar, padre mío, porque soy
considerado ahora el primogénito! pero
no se animaba a revelar la transacción
efectuada con Esaú, quien había hecho
tan poco aprecio del derecho de la
primogenitura, cambiándola por un plato
de lentejas. Esto causaría ciertamente
un gran disgusto a Isaac en su edad
avanzada, razón por la cual cedió a las
insistencias de su madre para hacerse
pasar por Esaú.
*
Y dijo
Isaac a su hijo: ¿Cómo es que la
encontraste tan pronto, hijo mío? Y él
respondió: Porque
el Eterno,
tu Dios, me la ha puesto delante. 27:20
El Eterno
En vista de que Esaú no acostumbraba
mencionar el nombre del Eterno, fue por
lo que Isaac empezó a dudar.
*
Dios te
dé
del rocío
del cielo, y de lo mejor de la tierra,
y abundante trigo y mosto. 27:28
Del Rocío
En los países del oriente, donde las
lluvias son escasas, el rocío constituye
una bendición para las plantas.
*
Sírvante
pueblos y se postren ante ti naciones:
Sé señor de tus hermanos, y se postren
ante ti
los hijos de tu madre.
Los que te maldijeren sean malditos, y
benditos los que te bendijeren. 27:29
Los hijos de tu madre
Isaac, que tenía una sola esposa,
dijo: "los hijos de tu madre", mientras
que Jacob, que tuvo muchas mujeres, dijo
"los hijos de tu padre" (ver capítulo
49, 8). Tanto en el primero como en el
segundo caso, quiere decir
descendientes.
*
Y se
estremeció Isaac con gran
estremecimiento, hasta lo sumo, y dijo:
¿Quién es pues y dónde está aquél que
cogió la caza y me la trajo, y yo he
comido de todo antes que tú vinieses, y
le he bendecido?
También será bendito.
27:33
También será bendito
Estas palabras demuestran que la
bendición era irrevocable, y que esa era
la voluntad de Dios.
*
Cuando
Esaú oyó las palabras de su padre, lanzó
una muy grande y
amarga exclamación,
y dijo a su padre: Bendíceme también a
mí, padre mío. 27:34
Amarga exclamación
En el tiempo de Asuero, rey de Persia,
Amán, su primer ministro, (descendiente
de Esaú) hizo decretar el exterminio de
todos los judíos de su imperio, y éstos
profirieron la misma "grande y amarga
exclamación" (tseacá guedolá umara)
que lanzó Esaú cuando supo la burla de
Jacob. Muchos de nuestros sabios, que
condenaron la actitud de Jacob, dijeron
que aconteció tal cosa a sus
descendientes a causa del pecado de ese
engaño (Yalcut 115).
*
y
por
tu espada vivirás
y a tu hermano servirás; mas
cuando te angusties,
romperás su yugo de sobre tu cuello.
27:40
Por tu espada vivirás
Esta misma tendencia se observó en Esaú
y en sus descendientes, mientras que
Jacob y sus sucesores estuvieron siempre
guiados por las fuerzas morales.
*
cuando te
angusties
El
Targum Onkelós traduce esta palabra de
la manera siguiente: "cuando los
descendientes de Jacob transgredan los
preceptos de la ley".
*
COMENTARIOS A LA HAFTARÁ
Cada vez que los historiadores se ven
forzados a analizar la singular historia
del pueblo judío, no saben qué hacer,
pues no existe razón lógica que explique
cómo una pequeña tribu proveniente de
una tierra en el extremo oriental del
Mediterráneo ha podido sobrevivir y
prosperar a lo largo de dos mil años de
opresión y asimilación.
No hay teoría histórica que pueda
explicar cómo es que el pueblo judío
sobrevivió a los imperios persa,
babilonio, griego y romano. Tal como
escribió Mark Twain: "El judío los vio a
todos, los venció a todos, y hoy es lo
que ellos fueron entonces... Todos
son mortales en este mundo, excepto el
judío... ¿Cuál es el secreto de su
inmortalidad?"
El pueblo judío puede responder a este
interrogante con las palabras de la
Haftará de esta semana: "Ellos podrán
construir, pero Yo derribaré... Vuestros
ojos verán y diréis: 'Hashem es grande
más allá de la frontera de Israel'".
Por más invencible que sea Edom/Roma, y
que parezcan los otros herederos
espirituales de Esav, no prosperarán
eternamente. Llegará el día en que Esav
caerá, y Yaakov tomará el lugar que le
corresponde por derecho. "Yo os amé,
dice Hashem... Pero odié a Esav e hice
de sus montañas desolación, y su
herencia es para las serpientes del
desierto".
"'Yo os amé', dijo Hashem, y vosotros
dijisteis: '¿Cómo nos amasteis?' Acaso
Esav no era hermano de Yaakov, palabra
de Hashem, y aún así amé a Yaakov. Pero
odié a Esav e hice de sus montañas una
desolación..." (1:2-4)
Cuando un sirviente lleva a cabo
fielmente la orden de su amo de
cualquier modo que sea, sometiéndose a
su voluntad, no podemos discernir el
amor que el amo siente por él. Después
de todo, ¿por qué no habría de amarlo,
siendo como es, el sirviente perfecto?
Sin embargo, cuando el sirviente
desobedece la voluntad de su amo, y el
amo aun así sigue amándolo, el amor del
amo todos lo advierten. Y eso es lo que
ocurre con el pueblo judío y Hashem.
Porque a pesar de ser "hermanos de
Esav", vale decir, que nuestros pecados
son comparables a los de él, Hashem
sigue demostrándonos amor, y sigue
perdonándonos. Nos trata igual que un
amo trata a un sirviente querido, pero
que se ha equivocado, y nos perdona, si
bien nuestra conducta merecería una dura
condena por parte de otra persona.
(Adaptado del Jatam Sofer)
PROMESAS DE HASHEM
Malají
2:7
Porque los labios del sacerdote
han de guardar el conocimiento,
y de su boca los hombres deben
buscar la Ley; porque él es el
mensajero del Eterno de las
huestes.
|
Su Tzedaka contribuye a darle luz a las
naciones por medio del conocimiento de
la Toráh y contribuye a traerle a usted
un mejor bienestar.
Su ayuda es muy necesaria. Escríbanos a:
eliyahubayonah@gmail.com
Escrito y Recopilado por:
Rabino Yaakov Asher Sinclair
de la Organización Ohr Somayach de
Israel y Monsey
Editado por Eliyahu BaYona,
Director Shalom Haverim, Monsey, NY